Job 14
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| Holbein — Cristo muerto |
Este Sábado Santo, el leccionario nos trajo la lectura de Job 14. Estas apresuradas rimas son fruto de ello.
Ingenuo el humano
Se encuentra naciendo,
Tan corto de días,
De males tan lleno.
Y como las flores
Pronto va muriendo,
Como leve sombra
Nace y pasa luego.
Sobre él tus ojos
Se posan, de cierto,
Para así en juicio
Traerlo a su tiempo.
¿Hará alguien limpio
Lo que ya está hediendo?
¿Hará que ande vivo
Lo que yace yerto?
Yacen ya sus días
Contados y ciertos,
Entre laberintos
De tiniebla y hierro.
Anda a tropezones
Desde el nacimiento,
Con la carne anclada
A algún cementerio.
Al árbol cortado
Le queda renuevo,
Y al sentir las aguas
Va reverdeciendo,
Dando nuevas ramas
De un verdor muy tierno.
Pero el hombre cae
Y queda deshecho.
Respira y de pronto,
¿Dónde está su aliento?
Como mar que mengua
O río ya seco,
Así duerme el hombre
Bajo duro suelo,
Y no se levanta
Mientras dura el cielo.
¡Ah, si me escondieras
Bajo el triste suelo,
Hasta que tu enojo
Pase por completo!
Si de mí algún día
Te viene el recuerdo,
Te pido me llames
Aunque me haya muerto.
Mas si el hombre muere
¿volverá de nuevo?
Esperaré en calma
A ver si despierto.
Si tú me llamaras
Yo iría corriendo,
Si algún día extrañas
La obra de tus dedos.
Mas ahora cuentas
Cada paso incierto,
Y guardas memoria
De todos mis yerros.
Mi culpa la sellas
Como en duro acero
Y atas mis faltas
En saco repleto.
Como cae el monte
Ya marchito y yerto,
Como el agua rompe
Las piedras del cerro,
Y la lluvia lava
La greda del suelo,
Así desvaneces
Todo lo que espero.
Me vences del todo,
Y ya sin aliento,
Mudado mi rostro
Me envías al sueño.
Mis hijos se alzan,
Pero no los veo.
Qué triste y qué solo
Se quiebra mi cuerpo...
Con mi tiesa alma
Sepultada dentro.



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