XXVIII
Ilustración de Jessie Wilcox Smith " Tarde te amé, belleza tan antigua y tan nueva. Tarde te amé". "¡Oh, gozo mío demorado!" -San Agustín, Confesiones. Cuando empañe los cristales de mi alma la nostalgia con sus vahos, y me inspire el temblor, como a los sauces, el zumbido de sus rayos... Que consuelen a mi alma de poeta tus más tímidos abrazos. ¿Qué hay mejor para el alma tan herida de belleza con sus dardos, que enroscarse, como el humo entre las hojas, de unos versos tan hidalgos; de palabras de una tan prolija forma que parezcan un santuario, donde el cielo acaricia nuestro suelo por lo feo deformado? ¡Ay, que en tu corazón de niña la Belleza haga su estrado, y te hiera, como a mí me ha herido, sin querer ser consolado, y que sacie, dulcemente, como un río, esa sed que has ignorado, opacando a esas bellezas fugaces que el deleite han demorado!








