Nadamásqueísmo



"En nuestro mundo", dijo el juicioso Eustaquio, "una estrella es una enorme bola de gas inflamable". "En el nuestro también, hijo mío (dijo Ramandú), pero eso es de lo que está hecha una estrella, y no lo que ella es" (Las crónicas de Narnia).

"Quien rompe algo para descubrir qué es, ha abandonado el camino de la sabiduría" (LOTR, La comunidad del anillo, 252). 


Sucios sacos de agua 

en humeda bola de suelo;

diminuta mota de tierra

bajo un ardiente fuego,

danzando en un torbellino

de esferas rotas de helio.

La nada, por azar algo,

hoy viste su inflado ego,

e ilustra, con luces blancas,

sus "nada más" y sus "meros".

¿No pueden definir algo

sin abolirlo primero?

¿No pueden decir qué es algo

y no sólo de qué está hecho?

¿No pueden usar el alma

y no negar al almero?

Deberían sentarse bajo

el buen Ramandú, Lucero,

en tierras donde el narniano

borró tu hechizo con fuego.

No es bueno tu sarumano 

romper para ver que hay dentro.

Habrás, si así lo haces,

roído tu duro pecho.

Escucha la melodía,

escucha el sólido eco,

de la Palabra divina

en madera, agua y cemento;

escucha y la faz levanta,

y tu linternita hacia el Febo,

a ver si golpea el átomo 

del dulce Cantor del cielo,

tu oreja también cantada

que desentona en el suelo.

Mas, recuerda lo que te digo,

Con tu nada-más-que-eso,

no pretendas haber pescado

al Leviatan con tu anzuelo.


[El título de mi poema proviene de un término acuñado por Joe Rigney].



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