Un poema inspirado en la bellísima pintura de Messina.

 

Antonello de Messina, 1475

Se cubre en velo el regio astro, negro,

sobre la tierra que, estremecida, tiembla; 

se agita y llora la hueste angélica del cielo,

Y el templo viste su púrpura cortina rota.


Y como Giezi, la corte fúnebre del cielo

No logras ver, ni el gran amor que ensalza.

¡Cuán rico oasis, del Nazareno pecho;

El corazón partido, que tanto amor dimana!


¿No ves cuánto te amó, mendigo?

Si tu pecado sobre él pesaba.

¿Por qué has de temer otro castigo?

Su cruz no es pretensión, sino obra consumada.



Comentarios

Entradas populares