Consideraciones últimas

 

Saint Augustine. 1650. Philippe de Champaigne. 


“El amor divino comienza en la luz divina; el afecto santo nace del entendimiento iluminado.”

— Jonathan Edwards.


Conocer al Ser Supremo es la actividad intelectual más alta. Y puesto que debemos conocer al verdadero Dios, a fin de amarle sin caer en idolatría, el conocimiento de la verdad —y la Verdad misma— es nuestra prioridad. Sin este fundamento, no hay empresa que no colapse ni termine en la ruina y en el caos mas absurdo, tanto epistémico como moral.


 “Así dice el Señor:

«No se gloríe el sabio de su sabiduría,

ni se gloríe el poderoso de su poder,

ni el rico se gloríe de su riqueza;

pero si alguien se gloría, gloríese de esto:

de que me entiende y me conoce,

pues Yo soy el Señor que hago misericordia, derecho y justicia en la tierra;

porque en estas cosas me complazco», declara el Señor”.

- Jeremías 9:23-24.


Consideraciones últimas


La mente es antorcha —no la mano—,

y rige cada miembro del humano.

¿Qué fruto saca el ciego andar ligero,

si ignora el sol que alumbra su sendero?


Dios dijo: “Sea la luz”, y esta devino,

fruto primero del pensar divino.

Así también la fe obra, si entiende

las verdades divinas a que asiente.


Muchos quieren obras por doctrina,

y no hay de ellos ni uno que defina

lo que es el amor, la fuente de su goce...

Mas nadie puede amar lo que desconoce.


Señor, dame creer antes que hacer;

dame raíz para poder florecer,

pues sólo dicha fe lleva a la acción:

la obediencia ciega es superstición.


Mi adoración sin ortodoxia es idolatría;

hazme, pues, Señor, amar la teología.

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