Mostaza sobre el Sicómoro
[Un poema inspirado en mi devoción matutina sobre Zaqueo, en el Evangelio según San Lucas].
Por el camino andaba,
rumor de pies y de quejas,
la ciudad, como la paja
que atrás el viento se lleva.
Pequeño es el publicano;
pequeño, mas anhela
alzar sobre los hombres
los ojos... pero no llega.
Buscó entonces un árbol
a cuyos hombros pudiera
mirar por primera vez
a sus ojos la inocencia.
Y sólo, desde la rama,
sobre la áspera madera,
vio el iris que opacaría
el brillo de sus monedas.
El Maestro alzó los ojos
y descubrió, como antes viera,
escondido entre las hojas
al pecador y su deuda.
—Desciende. Hoy me es preciso
reposar bajo tu tienda,
entre comunes tablas
y varas de madera.
—¿Cómo ha venido a hospedarse
a casa de quien saquea
a sus más pobres hermanos?
—murmuraban los de afuera.
—Hoy he venido a tu casa,
resquebrajando fronteras...
Pues mi Reino, humilde, crece
donde menos se lo piensa.
Y el Jardinero usa heces
para abonar donde siembra.



Comentarios
Publicar un comentario